Qué es la Masonería: Historia, Símbolos, Rituales y Principios Fundamentales

Imagina una sociedad cuya puerta solo se abre desde dentro. Una fraternidad que ha sobrevivido a inquisiciones, dictaduras y guerras mundiales. Un sistema de enseñanza que usa el martillo, el cincel y la plomada para hablar de ética, filosofía y humanidad. Eso, en esencia, es la masonería.

La masonería —conocida también como francmasonería— lleva más de tres siglos formando a hombres y mujeres en el arte de vivir mejor. Ha sido cuna de presidentes, compositores, científicos y revolucionarios. Ha sido perseguida como amenaza y admirada como escuela de virtudes. Y sigue siendo, hoy, una de las instituciones más malentendidas y fascinantes del mundo occidental.

Esta guía completa, la más extensa sobre masonería en español, responde a todas las preguntas fundamentales: qué es, de dónde viene, cómo funciona, quiénes han sido sus miembros más ilustres y qué dice la historia sobre su papel en la sociedad. Sin misterios innecesarios, sin sensacionalismo. Con rigor y claridad.

La masonería no es una religión, no es una conspiración y no es un club de élite. Es una escuela de perfeccionamiento moral que trabaja a través del simbolismo, el ritual y la fraternidad.

Índice de contenidos

  1. Qué es la masonería: definición y principios
  2. Historia de la masonería: de los gremios medievales al siglo XXI
  3. La masonería en España
  4. La masonería en Latinoamérica
  5. Valores y filosofía masónica
  6. Los símbolos masónicos y su significado
  7. Organización: logias, obediencias, ritos y grados
  8. Los rituales masónicos
  9. Los masones más famosos de la historia
  10. Masonería y religión
  11. Masonería y política
  12. Mitos y realidades: las grandes preguntas
  13. Cómo unirse a la masonería
  14. Preguntas frecuentes

1. Qué es la masonería: definición y principios

La palabra masonería viene del francés antiguo maçon, que significa albañil o constructor. Pero desde hace tres siglos, un masón no construye catedrales de piedra: construye su propio carácter. Los masones emplean toda una serie de términos particulares.

En términos formales, la masonería o francmasonería es una fraternidad iniciática de carácter filosófico, ético y filantrópico. Sus miembros se comprometen a trabajar en su propio perfeccionamiento moral e intelectual, con el objetivo de ser mejores personas y contribuir a una sociedad más justa y fraterna.

Lo que la masonería no es, resulta igual de importante para entenderla:

Los tres pilares: Libertad, Igualdad, Fraternidad

Libertad: el masón piensa por sí mismo. No acepta ninguna verdad sin examinarla con la razón. La libertad de conciencia es sagrada dentro y fuera de la logia.

Igualdad: en la logia, el príncipe y el obrero se sientan en el mismo banco. El rango social queda en la puerta. Lo que cuenta es el carácter.

Fraternidad: el lazo que une a todos los masones del mundo, independientemente de su país, raza, idioma o religión. Una cadena invisible de solidaridad humana.

El Gran Arquitecto del Universo (G.A.D.U.)

La masonería exige a sus candidatos la creencia en un principio superior creador, al que llama Gran Arquitecto del Universo. Este concepto es deliberadamente amplio: un cristiano lo llama Dios, un musulmán Alá, un deísta la razón universal. La masonería no impone ninguna interpretación teológica. Lo que rechaza es el ateísmo militante, no la diversidad de creencias.

2. Historia de la masonería: de los gremios medievales al siglo XXI

Pocas instituciones pueden presumir de una historia tan rica, accidentada y fascinante como la masonería. Tres siglos de existencia documentada, más una prehistoria que se pierde en las catedrales medievales. Un recorrido que pasa por la Ilustración, la Revolución Francesa, la independencia de América, dos guerras mundiales y la Guerra Fría.

Los orígenes: la masonería operativa (siglos XII–XVII)

Todo empezó en las grandes obras medievales. Las catedrales góticas que hoy admiramos en Europa fueron construidas por gremios de artesanos especializados: los masones operativos. Estos maestros de obra dominaban secretos técnicos valiosísimos —proporciones, resistencia de materiales, diseño de arcos y bóvedas— y los protegían celosamente.

Para transmitir ese conocimiento y garantizar el sustento de sus miembros, los gremios crearon un sistema de iniciación gradual con tres niveles:

  • Aprendiz: aprendía el oficio bajo la tutela de un maestro.
  • Compañero: viajaba por Europa para perfeccionarse en distintas obras y logias.
  • Maestro: dirigía obras, transmitía conocimiento y gobernaba la logia.

Este sistema de tres grados, nacido para construir catedrales, sobrevivió a los gremios y se convirtió en el esqueleto de la masonería moderna.

El giro filosófico: la masonería especulativa (siglo XVII)

A finales del siglo XVII, algo extraordinario ocurrió en las logias escocesas e inglesas: empezaron a admitir miembros que no eran constructores. Aristócratas, intelectuales, científicos y filósofos encontraron en las logias un espacio único: un lugar donde hombres de distintas clases sociales y creencias se reunían en igualdad para discutir filosofía, ciencia y ética.

Coincidió con el auge de la Ilustración, ese gran movimiento intelectual que apostaba por la razón frente al dogma. La logia masónica fue, en muchos sentidos, el club de la Ilustración: un laboratorio de ideas libres en una época de rígidas jerarquías sociales y religiosas.

La Gran Logia de Inglaterra y las Constituciones de Anderson (1717–1723)

El 24 de junio de 1717 —festividad de San Juan Bautista, patrón de los constructores— cuatro logias londinenses se reunieron en la taberna The Goose and Gridiron y fundaron la primera Gran Logia del mundo. Esta fecha marca el nacimiento oficial de la masonería especulativa como institución organizada.

Seis años después, en 1723, el pastor presbiteriano James Anderson publicó las Constituciones de Anderson, el primer texto regulador de la masonería moderna. Estableció sus principios fundamentales, su estructura organizativa y sus normas de convivencia. Casi trescientos años después, sus ideas siguen vigentes en las logias de todo el mundo.

La expansión global: siglos XVIII y XIX

Desde Londres, la masonería se extendió con una rapidez asombrosa. En pocas décadas había logias en Francia, España, los Países Bajos, Prusia, Italia y las colonias americanas. Cada país le dio su propio carácter:

  • En Francia adoptó un perfil más político y filosófico, y jugó un papel clave en la preparación intelectual de la Revolución Francesa de 1789. El lema Liberté, Égalité, Fraternité es, en buena medida, un lema masónico.
  • En las colonias americanas fue fundamental en los movimientos de independencia. George Washington, Benjamin Franklin y Paul Revere eran masones activos.
  • En Latinoamérica inspiró directamente los movimientos independentistas del siglo XIX, desde Venezuela hasta Argentina y Chile.

Persecución y resistencia: siglos XIX y XX

La historia de la masonería en los últimos dos siglos es también una historia de persecución. La Iglesia Católica la condenó desde 1738 (bula In Eminenti de Clemente XII). Los regímenes totalitarios del siglo XX la atacaron con especial virulencia:

  • El nazismo identificó a los masones como enemigos del Reich junto a los judíos y los comunistas. Miles de masones europeos fueron enviados a campos de concentración.
  • El fascismo italiano y el franquismo español adoptaron medidas similares.
  • En la España de Franco, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940 convirtió a la orden en objetivo prioritario del régimen. Ser masón era delito penado con cárcel.

La persecución sistemática por todos los regímenes totalitarios del siglo XX es, quizá, la mejor demostración de que los valores masónicos son fundamentalmente democráticos.

3. La masonería en España

La historia de la masonería española es una de las más intensas, trágicas y apasionantes del mundo occidental. Desde las primeras logias del siglo XVIII hasta la reconstrucción democrática tras el franquismo, la masonería y la historia política de España están profundamente entrelazadas.

Las primeras logias españolas aparecieron hacia 1728, apenas once años después de la fundación de la Gran Logia de Londres. Durante el siglo XIX, la masonería española se convirtió en un espacio de encuentro del liberalismo, el republicanismo y los movimientos sociales progresistas. Muchos de los protagonistas de la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas eran masones, lo que explica la conexión histórica entre la masonería española y la latinoamericana.

Tras el terrible paréntesis de la dictadura franquista —durante la cual la masonería fue perseguida, sus archivos quemados y sus miembros encarcelados o exiliados—, la orden fue reconstruida en el exilio, principalmente en Francia y México. Con la Transición democrática a partir de 1975, volvió a operar libremente en España.

Hoy las dos obediencias principales en España son la Gran Logia de España y el Gran Oriente Español, con logias en las principales ciudades del país.

España tiene una historia masónica excepcional: fue uno de los primeros países en adoptar la masonería especulativa, sufrió una de las persecuciones más brutales del siglo XX y protagonizó una de las reconstrucciones más notables del mundo masónico.

4. La masonería en Latinoamérica

Si hubiera que identificar un hilo conductor en la independencia de América Latina, ese hilo sería la masonería. No porque la orden organizara conspiraciones —su naturaleza es más filosófica que política— sino porque las logias fueron el espacio donde las élites ilustradas criollas debatieron, se conocieron y forjaron sus ideales de libertad.

Simón Bolívar fue iniciado masón en Cádiz en 1803. José de San Martín y Francisco de Miranda fueron cofundadores de la Logia Lautaro en Buenos Aires, célula operativa de los movimientos independentistas del Cono Sur. Bernardo O’Higgins, José Martí y decenas de otros próceres eran también hermanos de la orden.

La masonería latinoamericana del siglo XIX fue liberal, anticlerical y republicana. Sus valores encajaban perfectamente con las aspiraciones de independencia y modernización de unos países que querían romper con el Antiguo Régimen colonial.

Hoy la masonería está presente en todos los países de América Latina. México, Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela cuentan con algunas de las obediencias masónicas más activas del mundo hispanohablante, con decenas de miles de miembros y cientos de logias activas.

5. Valores y filosofía masónica

La filosofía masónica no es un sistema cerrado de pensamiento. Es, más bien, una caja de herramientas intelectuales y morales que cada masón utiliza a su manera. Bebe de múltiples tradiciones: el humanismo renacentista, la filosofía estoica, el neoplatonismo, el hermetismo, la tradición judeocristiana y la Ilustración.

Su objetivo central se resume en una metáfora: la piedra bruta y la piedra cúbica. El candidato que ingresa en la masonería es como una piedra bruta, llena de aristas, imperfecciones y asperezas. El trabajo masónico —los rituales, los debates filosóficos, las planchas, el ejemplo de los hermanos— es el proceso de pulir esa piedra hasta convertirla en una piedra cúbica perfecta: equilibrada, sólida, apta para integrarse en el gran edificio de la humanidad.

Las cuatro virtudes cardinales

  • Prudencia: la capacidad de deliberar bien y actuar con sabiduría, sin precipitación.
  • Justicia: dar a cada uno lo que merece y actuar con equidad en todas las relaciones.
  • Fortaleza: mantener los principios frente a la adversidad, la presión social o el miedo.
  • Templanza: el equilibrio y la moderación: ni exceso ni privación en nada.

El trabajo interior: de la piedra bruta a la piedra cúbica

El masón trabaja sobre sí mismo de forma continua. No es un proceso que se complete en un día, ni en un año, ni quizás en toda una vida. Es un camino, no una meta. Cada tenida, cada plancha, cada conversación con un hermano es una oportunidad de pulir un poco más la propia piedra.

Este enfoque en el trabajo interior distingue a la masonería de muchas otras organizaciones. No se trata de pertenecer a algo, sino de convertirse en alguien mejor.

6. Los símbolos masónicos y su significado

Si hay algo que distingue visualmente a la masonería es su riqueza simbólica. Los masones hablan a través de símbolos: instrumentos de construcción convertidos en metáforas morales que acumulan capas de significado a lo largo de siglos.

No es casual. El símbolo tiene una ventaja sobre el concepto abstracto: se recuerda mejor, impacta emocionalmente y puede interpretarse en múltiples niveles según la madurez del iniciado. Un aprendiz ve en el compás un instrumento de medición. Un maestro ve en él toda una filosofía de vida.

La Escuadra y el Compás

El símbolo más reconocible de la masonería en el mundo. Los verás juntos en puertas de logias, joyas masónicas y portadas de libros desde hace tres siglos.

La escuadra forma un ángulo recto perfecto. Representa la rectitud moral, el cumplimiento del deber y la justicia en las relaciones humanas. Es el símbolo del mundo material: nuestras acciones concretas, medibles, observables.

El compás describe círculos. Representa la moderación, la sabiduría y la capacidad de mantener los deseos dentro de límites razonables. Es el símbolo del mundo espiritual: el ámbito de la conciencia y del pensamiento.

Juntos, escuadra y compás representan el equilibrio perfecto entre materia y espíritu, entre acción y reflexión. Es el ideal masónico en dos herramientas.

La letra G

La letra G aparece en el centro del símbolo del compás y la escuadra y tiene una doble lectura: es la inicial de Geometría —la ciencia madre de todas las artes según la tradición masónica— y también la inicial del Gran Arquitecto del Universo. En ella convergen el conocimiento y la espiritualidad.

El Ojo que Todo lo Ve

También llamado Ojo de la Providencia, es uno de los símbolos más universales adoptados por la masonería. Aparece en billetes, edificios y obras de arte de todo el mundo, lo que ha alimentado infinidad de teorías conspirativas.

Su significado masónico es más austero: recuerda al hermano que sus actos siempre son observados, no por un dios punitivo, sino por su propia conciencia y por el juicio de la historia. Es un símbolo de responsabilidad moral, no de vigilancia externa.

El Mazo y el Cincel

El mazo representa la voluntad: la fuerza bruta interior que impulsa el cambio. El cincel representa la inteligencia: la precisión que dirige esa fuerza hacia donde debe ir. Sin voluntad, la inteligencia no actúa. Sin inteligencia, la voluntad destruye en lugar de construir.

La Plomada y el Nivel

La plomada cae siempre en vertical: es el símbolo de la coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. El masón debe vivir en vertical, fiel a sus principios.

El nivel indica la horizontalidad: la igualdad entre todos los seres humanos. En la logia, nadie está por encima ni por debajo de nadie.

El Templo de Salomón y la leyenda de Hiram Abiff

El Templo de Salomón es la gran metáfora arquitectónica de la masonería. Su arquitecto legendario, Hiram Abiff, es el protagonista del mito iniciático central de la orden: asesinado por tres compañeros que intentaban robarle los secretos del maestro masón, su historia da significado al ritual del tercer grado y enseña que algunos secretos solo se revelan a través del trabajo y el mérito, nunca por la fuerza.

7. Organización: logias, obediencias, ritos y grados

La logia: la célula básica

La unidad fundamental de la masonería es la logia. Una logia es un grupo de masones que se reúnen regularmente para trabajar juntos bajo unas reglas comunes. Para constituir una logia regular hacen falta al menos tres maestros masones y el reconocimiento de una obediencia. Cada logia tiene su nombre, su número de registro y su propia personalidad.

Las reuniones se llaman tenidas y siguen un orden ritual preciso: apertura de trabajos, lectura del acta anterior, debate de planchas (ponencias filosóficas o históricas), asuntos administrativos y cierre de trabajos. Duran habitualmente entre dos y tres horas. La puntualidad, el respeto al turno de palabra y la escucha atenta son normas fundamentales.

Las obediencias: la estructura nacional

Las logias se agrupan en organizaciones llamadas obediencias, grandes logias u orientes. Estas organizaciones supervisan el funcionamiento de las logias bajo su jurisdicción y representan a la masonería ante la sociedad. Las más importantes del mundo hispanohablante son la Gran Logia de España, el Gran Oriente Español, la Gran Logia de México y el Gran Oriente de Argentina.

Los tres grados simbólicos

La progresión masónica básica tiene tres niveles, heredados directamente de los gremios medievales:

  • Primer grado: Aprendiz. El recién iniciado. Aprende a escuchar y observar. Trabaja en silencio sobre sí mismo. Su símbolo es la piedra bruta.
  • Segundo grado: Compañero. Ha demostrado compromiso y profundidad. Trabaja sobre el conocimiento y la comprensión. Su símbolo es la plomada.
  • Tercer grado: Maestro Masón. El grado central de la masonería simbólica. Ha superado la prueba más intensa del ritual y está capacitado para gobernar una logia. Su símbolo es la piedra cúbica perfecta.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA)

El rito más extendido en España y Latinoamérica. Consta de 33 grados: los tres primeros son los simbólicos, comunes a todos los ritos. Los grados del 4 al 32 son filosóficos, que profundizan en distintas tradiciones del pensamiento occidental: hermetismo, cábala, caballería templaria, filosofía neoplatónica. El grado 33 se otorga como reconocimiento honorífico a los servicios prestados a la orden.

Otros ritos

  • Rito de York: muy extendido en el mundo anglosajón. Incluye los capítulos del Royal Arch.
  • Rito Francés o Moderno: popular en Francia y algunos países latinoamericanos. Consta de 7 grados.
  • Rito de Emulación: el más practicado en logias inglesas, caracterizado por su fidelidad al ritual original del siglo XVIII.
  • Rito de Memphis-Misraim: el más numeroso en grados (97). Popular en Italia y Latinoamérica.

8. Los rituales masónicos

Los rituales son el corazón vivo de la masonería. No son formalidades vacías ni teatro decorativo: son el vehículo a través del cual la orden transmite sus enseñanzas de una manera que trasciende el conocimiento intelectual. Un ritual no se lee. Se vive.

La iniciación masónica: el primer paso

El ritual de iniciación al primer grado es la experiencia más intensa de la vida masónica. El candidato entra en la logia con los ojos vendados —en estado de oscuridad simbólica, representando la ignorancia de quien aún no ha recibido la luz del conocimiento— y es guiado a través de una serie de pruebas simbólicas que representan los obstáculos del camino humano.

Jura obediencia a las leyes de la orden sobre el Volumen de la Sagrada Ley —la Biblia, el Corán, el texto sagrado de su propia tradición—. Y en el momento culminante del ritual, se le retira la venda. Por primera vez, contempla los símbolos de la logia, la luz de los candelabros y el rostro de sus hermanos. Es el nacimiento simbólico del nuevo masón.

La estructura de una tenida

Una tenida regular tiene una estructura fija: apertura de trabajos (ritual de cada grado), lectura y aprobación del acta anterior, debate de planchas, asuntos administrativos y cierre de trabajos. El Venerable Maestro —presidente de la logia— dirige los trabajos con la asistencia del Primer y Segundo Vigilante.

El lenguaje masónico: un glosario esencial

  • Tenida: sesión de trabajo de la logia.
  • Plancha: ponencia escrita sobre un tema filosófico, histórico o social.
  • Profano: persona que no es masón.
  • Venerable Maestro: presidente de la logia.
  • Columnas J y B: las dos columnas simbólicas del Templo de Salomón que enmarcan la entrada a la logia.
  • Tronco de la Viuda: colecta de caridad anónima entre los hermanos.

9. Los masones más famosos de la historia

Una de las preguntas que más curiosidad genera sobre la masonería es quiénes han sido sus miembros. La respuesta sorprende: la lista incluye a algunos de los nombres más influyentes de la historia de la humanidad.

Música y arte

  • Wolfgang Amadeus Mozart: iniciado en 1784 en la logia Zur Wohltätigkeit de Viena. Compuso obras con simbología masónica explícita, especialmente La Flauta Mágica (1791).
  • Franz Joseph Haydn: maestro masón en la misma obediencia vienesa que Mozart.
  • Franz Liszt: el virtuoso pianista húngaro fue miembro de una logia parisina.

Ciencia y pensamiento

  • Benjamin Franklin: científico, inventor y estadista. Gran Maestre de la Gran Logia de Pensilvania. Uno de los arquitectos intelectuales de la democracia estadounidense.
  • Voltaire: el gran filósofo ilustrado fue iniciado masón en 1778, apenas un mes antes de su muerte. Su ingreso fue un acontecimiento simbólico de primera magnitud.
  • Alexander Fleming: el descubridor de la penicilina era miembro de la logia Santa María de Santander de Londres.

Política y liderazgo

  • George Washington: primer presidente de Estados Unidos. Masón devoto durante toda su vida, fue Grand Master de la logia de Virginia.
  • Simón Bolívar: el Libertador de América del Sur fue iniciado en Cádiz en 1803.
  • José de San Martín: fundador de la Logia Lautaro y Libertador del Sur.
  • José Martí: el apóstol de la independencia cubana fue masón activo en Nueva York.
  • Benito Juárez: presidente de México y Gran Maestre de la masonería mexicana. Impulsó la separación entre la Iglesia y el Estado.
  • Giuseppe Garibaldi: el héroe de la unificación italiana fue Gran Maestre del Gran Oriente de Italia.
  • Winston Churchill: fue iniciado masón en 1901 en la logia Studholme de Londres.

10. Masonería y religión

Pocas relaciones han generado tanta controversia como la de la masonería con la religión, especialmente con la Iglesia Católica. Una relación marcada por la incomprensión mutua, el miedo y, en ocasiones, la hostilidad abierta.

La Iglesia Católica ha condenado la masonería en numerosas ocasiones. La primera condena llegó en 1738, apenas veintiún años después de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, con la bula In Eminenti del papa Clemente XII. Desde entonces, se han sucedido más de veinte documentos pontificios contra la orden.

Los argumentos de la Iglesia han variado con el tiempo, pero se resumen en tres: el relativismo religioso implícito en el concepto del G.A.D.U., el secretismo de los rituales y el riesgo de que la lealtad a la logia compita con la lealtad a la Iglesia. Aunque el Código de Derecho Canónico de 1983 no menciona explícitamente la masonería, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha declarado que los católicos que sean masones se encuentran en estado de pecado grave.

Sin embargo, la masonería no se considera a sí misma incompatible con ninguna religión. Exige creer en un ser supremo, pero no impone ninguna teología concreta. A lo largo de la historia, sacerdotes, pastores, rabinos e imanes han sido masones activos.

11. Masonería y política

La masonería no tiene ideología política. Sus constituciones prohíben expresamente los debates políticos partidistas dentro de la logia. Y sin embargo, su influencia en la historia política de Occidente ha sido enorme.

La explicación es simple: la masonería no actúa como partido ni como lobby, pero forma a personas. Y esas personas —con los valores de libertad, igualdad, fraternidad y tolerancia bien arraigados— han tenido históricamente un impacto desproporcionado en los procesos políticos de sus países.

En el siglo XVIII fue un caldo de cultivo intelectual para las ideas que inspiraron las revoluciones americana y francesa. En el XIX impulsó los movimientos de independencia latinoamericanos. En el XX resistió activamente a los regímenes totalitarios.

La prueba más contundente del carácter democrático de la masonería es precisamente que todos los regímenes autoritarios modernos la han perseguido: el nazismo, el fascismo italiano, el franquismo, el comunismo soviético. Cuando un régimen totalitario ve en una institución una amenaza, algo está haciendo bien esa institución.

12. Mitos y realidades: las grandes preguntas

La masonería es quizás la institución sobre la que más falsedades circulan en internet. Desmentir los mitos más extendidos es parte de cualquier guía rigurosa.

¿La masonería controla los gobiernos del mundo?

Mito. No existe ninguna evidencia histórica ni actual de coordinación política entre logias a escala global. Las logias son organizaciones locales, autónomas y con escasa coordinación internacional. Lo que sí es cierto es que muchos políticos influyentes han sido masones; pero pertenecer a la misma fraternidad no equivale a conspirar juntos.

¿La masonería adora al diablo?

Mito. Esta acusación, muy difundida en ciertos círculos religiosos, carece de cualquier base documental. Surgió de una tergiversación —en algunos casos deliberada— de textos masónicos del siglo XIX, especialmente de escritos de Albert Pike sacados de contexto. La masonería no tiene ningún culto y no hace referencia alguna a figura diabólica en sus rituales.

¿Los masones se ayudan entre sí de forma ilegal?

Parcialmente cierto y parcialmente falso. La fraternidad masónica implica solidaridad, pero los rituales obligan expresamente a no usar los lazos masónicos para obtener favores indebidos. Los abusos que se han producido son violaciones de las normas de la orden, no expresión de su filosofía.

¿La masonería es una secta?

Mito. La masonería no cumple ninguno de los criterios que definen una secta: sus miembros son libres de abandonarla sin consecuencias, no ejerce control psicológico, no aísla a sus miembros de sus familias y lleva más de tres siglos operando con pleno reconocimiento legal en todos los países democráticos.

13. Cómo unirse a la masonería

La masonería no recluta. Es una de sus diferencias fundamentales con otras organizaciones: no hay campañas de captación, no hay publicidad, no hay presión. La orden espera a que sea el propio candidato quien llame a la puerta, movido por una motivación genuina de perfeccionamiento personal.

Requisitos generales

  • Ser mayor de edad (18 años en la mayoría de jurisdicciones).
  • Creer en un ser supremo o principio creador.
  • Tener buena reputación moral.
  • Solicitar el ingreso por propia voluntad, sin presión de ningún tipo.
  • Ser aceptado por los miembros de la logia mediante votación secreta.

El proceso de admisión

El candidato contacta con una logia —directamente o a través de algún masón conocido— y solicita información. Tras una serie de entrevistas, presenta una solicitud formal que es sometida a votación secreta entre los miembros. Si es aceptado, se programa su iniciación.

El proceso completo puede durar varios meses. La masonería no tiene prisa: prefiere conocer bien a sus candidatos antes de abrirles la puerta.

La masonería no busca a sus miembros: son los candidatos quienes deben llamar a la puerta. Esta es una de las diferencias fundamentales entre una fraternidad sana y una secta.

14. Preguntas frecuentes sobre la masonería

¿Las mujeres pueden ser masones?

Depende de la obediencia. La masonería regular —que reconoce la Gran Logia Unida de Inglaterra como referencia— admite solo a hombres. Sin embargo, existen obediencias mixtas y obediencias exclusivamente femeninas con pleno reconocimiento en muchos países. En España, el Gran Oriente Español admite mujeres desde hace décadas.

¿Es cara la masonería?

Las logias cobran cuotas anuales para cubrir sus gastos de funcionamiento. El importe varía según la logia y el país, pero no son cuotas elevadas. La masonería no es un club de élite económica, aunque históricamente ha tenido muchos miembros entre las clases acomodadas.

¿Hay masonería en todos los países?

Sí. La masonería está presente en prácticamente todos los países democráticos del mundo. En países con regímenes autoritarios suele estar prohibida o actúa en la clandestinidad.

¿La masonería tiene relación con los Illuminati?

No. Los Illuminati de Baviera fueron una sociedad secreta fundada por Adam Weishaupt en 1776 y disuelta una década después. Aunque algunos de sus miembros eran también masones, son organizaciones completamente distintas. La confusión entre ambas es uno de los errores más comunes de la cultura popular.

¿Se puede abandonar la masonería?

Sí, en cualquier momento y sin consecuencias. Los juramentos masónicos son compromisos morales, no contratos legales. Cualquier masón puede presentar su renuncia a la logia y dejar de ser miembro.

¿Cuántos masones hay en el mundo?

Las estimaciones hablan de entre 3 y 6 millones de masones activos en todo el mundo, con la mayor concentración en Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil y Europa occidental. En el mundo hispanohablante, las cifras oscilan entre 50.000 y 150.000 miembros activos.

Conclusión: la masonería en el siglo XXI

La masonería llega al siglo XXI como lleva llegando a todos los siglos: sin hacer ruido, sin grandes declaraciones públicas, sin campañas de imagen. Simplemente reuniéndose, debatiendo, perfeccionándose y sirviendo a sus comunidades.

Es una institución que ha sobrevivido a todo: a las inquisiciones medievales, a las revoluciones modernas, a los totalitarismos del siglo XX, a internet y a las redes sociales. Ha sobrevivido porque responde a una necesidad humana profunda: la de pertenecer a algo más grande que uno mismo, la de trabajar en el propio perfeccionamiento, la de construir vínculos de fraternidad genuina.

En el mundo hispanohablante, la masonería tiene una historia especialmente rica. Desde los próceres que diseñaron las repúblicas latinoamericanas hasta los hermanos que resistieron el franquismo en España, la orden ha estado siempre del lado de la libertad y la dignidad humana.

Entender la masonería es entender mejor la historia de Occidente, las ideas que construyeron las democracias modernas y la tradición filosófica que defiende la razón, la tolerancia y la fraternidad como valores supremos de la convivencia humana.

«La masonería no hace buenos masones a los hombres; hace buenos hombres a los masones.» — Proverbio masónico

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