Hay instituciones que envejecen. Y hay instituciones que maduran. La masonería lleva más de trescientos años madurando: adaptándose a cada época, sobreviviendo a persecuciones, reinventándose sin perder su esencia.
Su historia es, en muchos sentidos, un espejo de la historia de Occidente. Nació en los gremios medievales de constructores de catedrales. Creció intelectualmente durante la Ilustración. Ayudó a diseñar las primeras democracias modernas. Resistió a los totalitarismos del siglo XX. Y llega al siglo XXI con plena vigencia, presente en casi todos los países democráticos del planeta.
Esta cronología completa de la historia de la masonería recorre todos los hitos fundamentales de la orden, desde los primeros gremios medievales hasta la actualidad, con especial atención a España y Latinoamérica.
La historia de la masonería es también la historia de la libertad de pensamiento en Occidente. Donde la masonería fue perseguida, la libertad también lo fue.
Índice
- Los orígenes medievales: la masonería operativa (siglos XII–XVII)
- El nacimiento de la masonería especulativa (siglo XVII)
- La Gran Logia de Inglaterra y la expansión europea (1717–1750)
- La masonería y la Ilustración (1750–1789)
- Revolución Francesa e independencias americanas (1789–1830)
- El siglo XIX: apogeo, persecución y consolidación
- La Primera Guerra Mundial y el período de entreguerras (1914–1939)
- La Segunda Guerra Mundial: persecución y resistencia (1939–1945)
- La Guerra Fría y la reconstrucción masónica (1945–1989)
- La masonería en el siglo XXI
- Cronología visual: los 50 hitos más importantes
- Historia de la masonería en España
- Historia de la masonería en Latinoamérica
1. Los orígenes medievales: la masonería operativa (siglos XII–XVII)
Para entender la masonería hay que volver a las grandes obras de la Europa medieval. A las catedrales góticas que desafían la gravedad. A los castillos normandos, los puentes de piedra, las abadías benedictinas. Todo ese patrimonio arquitectónico fue construido por hombres que dominaban secretos técnicos extraordinarios y que los protegían con la misma celosa dedicación con la que un artesano de hoy protege su fórmula secreta.
Esos hombres eran los masones operativos, y sus secretos no eran conspiraciones: eran conocimientos de geometría, proporciones, resistencia de materiales y técnicas de construcción que tardaban años en aprenderse y que no se escribían en ningún libro. Se transmitían de maestro a aprendiz, de logia en logia, en un sistema de iniciación gradual que sería la semilla de todo lo que vendría después.
Los gremios de constructores
En la Edad Media, los artesanos especializados se organizaban en gremios para proteger su oficio, garantizar la calidad de su trabajo y asegurar el sustento de sus miembros. Los gremios de constructores —los masones— eran especialmente importantes porque sus servicios eran demandados por toda Europa para construir las grandes obras de la Iglesia y de los nobles.
Cada gremio tenía su propia logia: un espacio físico junto a la obra en construcción donde los trabajadores dormían, comían, debatían y transmitían el conocimiento del oficio. La logia era al mismo tiempo taller, escuela, sindicato y comunidad.
El sistema de tres grados
La estructura interna de los gremios medievales establecía tres niveles de conocimiento y responsabilidad que han llegado prácticamente intactos hasta la masonería moderna:
- Aprendiz: el joven que comenzaba su formación. Pasaba años observando, ayudando y aprendiendo los fundamentos del oficio bajo la tutela de un maestro. No tenía acceso a los secretos técnicos más valiosos.
- Compañero: había demostrado suficiente competencia para trabajar de forma autónoma. Viajaba por Europa para perfeccionarse en distintas obras y logias, lo que le daba una visión amplia del oficio y le permitía conocer a constructores de toda condición.
- Maestro: el nivel máximo. Podía dirigir obras propias, formar aprendices y transmitir los secretos completos del arte de la construcción. Gobernaba la logia y era responsable de la calidad del trabajo.
Las Regulaciones de los Masones (1356 y 1481)
Los documentos escritos más antiguos que regulaban el funcionamiento de los gremios de masones en Inglaterra datan del siglo XIV. Las Regulaciones de los Masones de Londres de 1356 establecen normas sobre salarios, condiciones de trabajo y calidad de las obras. El Manuscrito Regius de 1390 es el texto masónico más antiguo conocido y contiene los primeros indicios de una dimensión moral y filosófica en la organización de los gremios.
El Manuscrito Cooke de 1410 desarrolla la leyenda del origen de la geometría y la construcción como dones divinos, conectando por primera vez el oficio de la construcción con una tradición sapiencial que se remonta a Salomón, Hiram y los grandes constructores de la Antigüedad.
El declive de la masonería operativa
A partir del siglo XVI, varios factores combinados provocaron el declive de los gremios de constructores medievales: la Reforma protestante redujo los encargos eclesiásticos, las guerras de religión interrumpieron las grandes obras, y el surgimiento de nuevas técnicas constructivas fue diluyendo el monopolio del conocimiento que había dado poder a los gremios.
Hacia finales del siglo XVII, muchas logias inglesas y escocesas que antes eran operativas —formadas exclusivamente por constructores profesionales— habían dejado de tener trabajo suficiente para mantenerse. La solución que adoptaron cambiaría la historia: abrieron sus puertas a miembros que no eran constructores.
2. El nacimiento de la masonería especulativa (siglo XVII)
El momento exacto en que la masonería dejó de ser un gremio de constructores y se convirtió en una fraternidad filosófica es imposible de fijar con precisión. Fue un proceso gradual que se desarrolló a lo largo del siglo XVII, principalmente en Escocia e Inglaterra, y que coincidió con uno de los períodos intelectualmente más fértiles de la historia occidental.
Los primeros masones aceptados
El documento más antiguo que menciona la admisión de un no constructor en una logia masónica data de 1600, en Edimburgo. Se trata del acta de la logia de Edimburgo que registra la iniciación de John Boswell, un aristócrata sin oficio en la construcción. En 1646, el antiquario inglés Elias Ashmole —fundador del Ashmolean Museum de Oxford— dejó constancia en su diario de su iniciación masónica en Warrington.
Estos masones aceptados no eran constructores. Eran intelectuales, aristócratas, científicos y filósofos atraídos por el simbolismo del Arte Real y por la posibilidad de reunirse con hombres de distintas condiciones sociales en un espacio de libertad intelectual.
El contexto intelectual: la Ilustración naciente
No es casual que la masonería especulativa naciera en el siglo XVII. Es la época de Francis Bacon, de Isaac Newton, de John Locke. Es el momento en que el pensamiento occidental empieza a cuestionar sistemáticamente las verdades reveladas y a apostar por la razón y la experiencia como fuentes del conocimiento. La logia masónica fue, en muchos sentidos, la primera institución que materializó esos valores en una comunidad organizada.
En la logia, hombres de distintas clases sociales y creencias se reunían en igualdad para debatir filosofía, ciencia y ética. Nadie era más que nadie por su título o su riqueza. Lo que contaba era el carácter. Era algo completamente revolucionario para la época.
La logia masónica del siglo XVII fue el primer espacio institucionalizado de igualdad entre clases sociales en la historia de Occidente.
3. La Gran Logia de Inglaterra y la expansión europea (1717–1750)
1717: el año fundacional
El 24 de junio de 1717 —festividad de San Juan Bautista, patrón tradicional de los constructores— cuatro logias londinenses se reunieron en la taberna The Goose and Gridiron de la calle St. Paul’s y fundaron la primera Gran Logia del mundo. Las cuatro logias eran: la del Ganso y la Parrilla, la de la Corona, la de la Manzana y la de los Vasos y Uvas.
Este acontecimiento marca el nacimiento oficial de la masonería especulativa como institución organizada. A partir de ese momento, la masonería dejó de ser una colección dispersa de logias locales y se convirtió en una fraternidad con estructura, normas y representación pública.
1723: Las Constituciones de Anderson
Seis años después de la fundación de la Gran Logia, el pastor presbiteriano escocés James Anderson publicó las Constituciones de Anderson, el primer texto regulador de la masonería moderna. El documento establecía los principios fundamentales de la orden, su estructura organizativa y sus normas de convivencia.
Las Constituciones de Anderson son notables por varias razones. Establecen que la masonería exige la creencia en un Dios pero no en ninguna religión concreta, lo que la convierte en la primera institución moderna deliberadamente interconfesional. Prohíben los debates políticos y religiosos en la logia. Y afirman la igualdad de todos los masones independientemente de su condición social.
«Un masón está obligado por su compromiso a obedecer las leyes morales; y si entiende bien el Arte, nunca será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso.» — Constituciones de Anderson, 1723
La expansión por Europa (1720–1750)
Desde Londres, la masonería se extendió con extraordinaria rapidez. En menos de una generación había logias en casi todos los países europeos:
1721 Primera logia masónica en Francia, en París.
1724 Primera logia en España, en Gibraltar, bajo jurisdicción inglesa.
1728 Primera logia en España peninsular, en Madrid.
1730 Primera logia en las colonias americanas, en Filadelfia.
1733 Primera Gran Logia en América: la Gran Logia de Massachusetts.
1735 Logias activas en Países Bajos, Alemania y Suecia.
1737 Primera logia en Italia, en Florencia.
1738 Primera condena papal: bula In Eminenti de Clemente XII.
4. La masonería y la Ilustración (1750–1789)
Si hay un período en la historia de la masonería que podemos llamar su edad de oro intelectual, es la segunda mitad del siglo XVIII. La Ilustración —ese gran movimiento cultural que apostó por la razón, la ciencia y el progreso frente al dogma y la superstición— encontró en la logia masónica su espacio natural de reunión y debate.
Voltaire, Montesquieu, Benjamin Franklin, Johann Wolfgang von Goethe, Wolfgang Amadeus Mozart: los más grandes intelectuales y artistas de la época eran masones o frecuentaban las logias. Las ideas que cambiarían el mundo —la separación de poderes, la igualdad ante la ley, la libertad de prensa— se debatieron por primera vez en muchos casos entre hermanos masones.
La masonería en Francia: el Grand Orient
Francia fue el país donde la masonería especulativa tuvo mayor impacto intelectual. En 1728 se fundó la primera logia parisina. En 1773 se creó el Grand Orient de France, que se convirtió rápidamente en la obediencia masónica más influyente del continente.
Las logias parisinas del siglo XVIII eran espacios de debate filosófico y político de primer orden. Allí se discutían las ideas de los philosophes, se criticaba el Ancien Régime y se exploraban nuevas formas de organización social. La relación entre la masonería francesa y la Revolución Francesa de 1789 es directa, aunque no conspiratoria: la masonería no organizó la revolución, pero formó intelectualmente a muchos de sus protagonistas.
Mozart y la masonería
Wolfgang Amadeus Mozart fue iniciado masón el 14 de diciembre de 1784 en la logia Zur Wohltätigkeit (La Beneficencia) de Viena. Tenía 28 años. La masonería marcó profundamente su obra: la cantata Die Maurerfreude (La alegría del masón), las Masonic Funeral Music y, sobre todo, La Flauta Mágica (1791), son obras con simbolismo masónico explícito. Su muerte en 1791, pocos meses después del estreno de La Flauta Mágica, generó leyendas sobre posibles represalias masónicas que los historiadores han descartado ampliamente.
La masonería en las colonias americanas
En las colonias americanas, las logias masónicas se convirtieron en el espacio de encuentro de las élites ilustradas que liderarían la independencia. Figuras como Benjamin Franklin, George Washington, Paul Revere y John Hancock eran masones activos.
La Logia de San Andrés de Boston, a la que pertenecían muchos de los participantes en el Motín del Té de 1773, es un ejemplo de cómo las logias masónicas funcionaron como redes de confianza que facilitaron la coordinación de los movimientos independentistas.
5. Revolución Francesa e independencias americanas (1789–1830)
La Revolución Francesa y el lema masónico
El 14 de julio de 1789, la toma de la Bastilla inició la Revolución Francesa. El lema que la definió —Liberté, Égalité, Fraternité— no surgió de la nada: era la síntesis de los valores que la masonería había estado promoviendo durante décadas en las logias de toda Francia.
Esto no significa que la masonería organizara la revolución. Las logias eran espacios de debate, no de acción política directa. Pero muchos de los protagonistas de la revolución eran masones o habían frecuentado las logias: el marqués de Lafayette, Mirabeau, el duque de Orléans. Los ideales que animaron la revolución —igualdad ante la ley, libertad de conciencia, fraternidad universal— eran ideales profundamente masónicos.
Las independencias latinoamericanas (1810–1830)
El impacto de la masonería en la independencia de América Latina fue directo y documentado. Las logias masónicas funcionaron como redes de coordinación entre los líderes independentistas de distintos países, que compartían los mismos ideales ilustrados y masónicos.
- Simón Bolívar fue iniciado masón en la logia San Alejandro de Escocia de Cádiz en 1803. Fue miembro activo de varias logias a lo largo de su vida y usó las redes masónicas para coordinar sus campañas militares y políticas.
- José de San Martín y Francisco de Miranda fundaron la Logia Lautaro en Buenos Aires en 1812, una logia con objetivos políticos explícitos: la independencia de América del Sur.
- Bernardo O’Higgins fue miembro de la Logia Lautaro y primer director supremo de Chile independiente.
- Francisco de Miranda el precursor de la independencia venezolana, fue uno de los masones latinoamericanos más activos, con vínculos en logias de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
La Logia Lautaro no era una logia masónica convencional: era una organización político-militar encubierta bajo formas masónicas. Fue el instrumento operativo de las independencias del Cono Sur.
6. El siglo XIX: apogeo, persecución y consolidación
El siglo XIX fue el siglo de la expansión masónica a escala global. Las logias proliferaron en Europa, América, Asia y África siguiendo las rutas del comercio y el colonialismo. Pero también fue el siglo de las grandes persecuciones y de los debates internos que dividieron a la fraternidad.
El apogeo masónico europeo
En la primera mitad del siglo XIX, la masonería alcanzó su máxima influencia en Europa. En Italia, Giuseppe Garibaldi —Gran Maestre del Gran Oriente de Italia— usó las redes masónicas para coordinar el movimiento de unificación nacional del Risorgimento. En Francia, el Grand Orient era una de las instituciones más influyentes del país. En España y Portugal, la masonería estaba profundamente entrelazada con el liberalismo y el republicanismo.
La gran crisis: el affaire Morgan (1826)
En 1826, en el estado de Nueva York, el exmasón William Morgan anunció que publicaría un libro revelando los secretos de los rituales masónicos. Poco después desapareció misteriosamente. Su desaparición —probablemente un asesinato— desencadenó una tormenta política en Estados Unidos: el movimiento antimasónico, que llegó a convertirse en partido político y ganó elecciones estatales.
El affaire Morgan tuvo consecuencias duraderas: debilitó a la masonería americana durante décadas, obligó a las logias a ser más transparentes sobre su existencia y generó una literatura antimasónica que sigue influyendo en las teorías conspirativas actuales.
La división del Grand Orient (1877)
En 1877, el Grand Orient de France tomó una decisión que sacudió al mundo masónico: eliminó la obligatoriedad de creer en el Gran Arquitecto del Universo, abriendo sus puertas a los ateos. La Gran Logia Unida de Inglaterra respondió retirando el reconocimiento al Grand Orient, una ruptura que dura hasta hoy y que divide a la masonería mundial en dos grandes corrientes: la masonería regular (que exige creer en un ser supremo) y la masonería liberal (que no lo exige).
La expansión global
A lo largo del siglo XIX, la masonería siguió expandiéndose por todo el mundo de la mano de comerciantes, funcionarios coloniales, militares y emigrantes europeos:
1808 Primera logia masónica en México.
1820 La masonería juega un papel clave en el movimiento liberal español del Trienio Liberal.
1822 Brasil se independiza. El emperador Pedro I era masón.
1830 Gran Oriente de Argentina fundado en Buenos Aires.
1865 Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos, era simpatizante masónico aunque no miembro formal.
1867 Benito Juárez, Gran Maestre de la masonería mexicana, promulga las Leyes de Reforma separando la Iglesia del Estado.
1895 José Martí, masón activo en Nueva York, lidera el movimiento de independencia cubana.
7. La Primera Guerra Mundial y el período de entreguerras (1914–1939)
La masonería ante la Primera Guerra Mundial
La Primera Guerra Mundial (1914–1918) puso a prueba la fraternidad masónica de manera brutal. ¿Podían seguir siendo hermanos un masón francés y un masón alemán cuando sus países estaban en guerra? La respuesta, en la práctica, fue que no: los lazos masónicos internacionales se rompieron durante el conflicto, aunque se intentaron reconstruir después.
Tras la guerra, las obediencias masónicas participaron activamente en los movimientos por la paz y en la construcción de las nuevas instituciones internacionales. Varios de los arquitectos de la Sociedad de Naciones eran masones.
El auge del totalitarismo y la persecución masónica
Los años veinte y treinta vieron el auge de los movimientos totalitarios en Europa, y todos ellos identificaron a la masonería como enemigo. La razón es simple: una institución que enseña a pensar por uno mismo, que valora la igualdad entre los hombres y que construye redes de solidaridad internacional es incompatible con el totalitarismo.
- Italia fascista (1925): Mussolini disolvió todas las logias masónicas italianas y persiguió a sus miembros.
- Alemania nazi (1933): Uno de los primeros actos del régimen de Hitler fue la disolución de las logias masónicas. Los masones fueron clasificados como enemigos del Reich junto a los judíos, los comunistas y los gitanos.
- España franquista (1940): La Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo convirtió a la orden en delito. Miles de masones fueron encarcelados, ejecutados o exiliados.
- Portugal salazarista: Salazar prohibió la masonería en 1935.
En los campos de concentración nazis, los masones llevaban un triángulo rojo como identificación, al igual que los presos políticos. Miles de masones europeos murieron en el Holocausto.
8. La Segunda Guerra Mundial: persecución y resistencia (1939–1945)
La Segunda Guerra Mundial fue el período más oscuro de la historia masónica moderna. En los territorios ocupados por el nazismo y el fascismo, las logias fueron disueltas por la fuerza, sus archivos confiscados y quemados, y sus miembros deportados, encarcelados o ejecutados.
Se estima que entre 80.000 y 200.000 masones europeos murieron durante la Segunda Guerra Mundial como consecuencia directa de la persecución nazi y fascista. En muchos casos, ser masón agravaba la situación de personas que ya eran perseguidas por otras razones: judíos masones, comunistas masones, homosexuales masones.
La resistencia masónica
Pero también hubo resistencia. En Francia, muchos masones participaron activamente en la Résistance contra la ocupación alemana. En Italia, las redes masónicas clandestinas ayudaron a salvar vidas judías y a proteger a perseguidos políticos. En España, los masones exiliados en Francia y México mantuvieron vivas las logias en el extranjero, esperando el momento de regresar.
La documentación perdida
Uno de los efectos menos conocidos de la persecución nazi fue la destrucción masiva de archivos masónicos. Los nazis confiscaron y en muchos casos destruyeron los archivos de logias de toda Europa ocupada, lo que ha dificultado enormemente el estudio histórico de la masonería del siglo XIX y principios del XX.
9. La Guerra Fría y la reconstrucción masónica (1945–1989)
La reconstrucción en Occidente
Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, la masonería comenzó una lenta reconstrucción en los países liberados. En Francia, Italia y Alemania Occidental, las logias reabrieron sus puertas y los hermanos que habían sobrevivido retomaron los trabajos. En algunos casos, tuvieron que empezar prácticamente desde cero: sin archivos, sin locales, sin fondos.
En los países del bloque soviético, en cambio, la masonería siguió prohibida durante toda la Guerra Fría. El comunismo, como el nazismo, la consideraba una organización incompatible con el Estado totalitario.
La masonería en España: el largo exilio
En España, la masonería permaneció prohibida durante toda la dictadura franquista (1939–1975). Las logias españolas sobrevivieron en el exilio, principalmente en Francia, México y Venezuela. Allí mantuvieron sus trabajos, formaron nuevos hermanos entre los exiliados y conservaron la memoria de la masonería española.
Con la muerte de Franco en 1975 y el inicio de la Transición democrática, los masones exiliados comenzaron a regresar y a reconstruir las logias en España. En 1979 se fundó la Gran Logia de España, primera obediencia masónica española reconocida tras la dictadura.
El escándalo de la P2 italiana (1981)
En 1981, el descubrimiento de la logia Propaganda Due (P2) en Italia sacudió al mundo masónico. La P2, dirigida por Licio Gelli, era una logia clandestina que agrupaba a políticos, militares, empresarios y periodistas italianos involucrados en actividades corruptas e ilegales.
El escándalo tuvo consecuencias graves para la imagen pública de la masonería en todo el mundo, aunque el Gran Oriente de Italia había expulsado a la P2 años antes de que se hiciera público el escándalo. La P2 no era una logia masónica en ningún sentido real: usaba el nombre y las formas externas de la masonería para encubrir una red de corrupción y conspiración política.
10. La masonería en el siglo XXI
La masonería llega al siglo XXI en mejor forma de lo que muchos esperaban. Tras décadas de declive en el mundo anglosajón, hay señales de recuperación: logias que rejuvenecen, nuevas obediencias femeninas y mixtas, y un interés creciente por la orden entre las nuevas generaciones.
El desafío de la modernidad
La masonería del siglo XXI enfrenta desafíos que sus fundadores no podían imaginar. El secretismo que en el siglo XVIII protegía a los hermanos de la persecución resulta hoy anacrónico en una sociedad hiperconectada donde la transparencia es un valor. Muchas obediencias han optado por la apertura: tienen páginas web, presencia en redes sociales y organizan eventos públicos.
El debate sobre la admisión de mujeres sigue dividiendo a la fraternidad. En el mundo hispanohablante, el Gran Oriente Español y varias obediencias latinoamericanas admiten mujeres desde hace décadas. La Gran Logia de España sigue siendo masculina.
La masonería en España hoy
Hoy España cuenta con varias obediencias masónicas activas. La Gran Logia de España y el Gran Oriente Español son las mayores, con logias en las principales ciudades. La masonería española ha recuperado una presencia pública discreta pero constante, con publicaciones, conferencias y actividades culturales.
La masonería en Latinoamérica hoy
Latinoamérica tiene algunas de las obediencias masónicas más activas del mundo hispanohablante. México, Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, Uruguay, Ecuador, y Chile cuentan con miles de logias y decenas de miles de miembros. La masonería latinoamericana sigue fiel a su tradición liberal y progresista, aunque con variaciones importantes según el país.
La masonería del siglo XXI no es la misma que la del XVIII, pero comparte su esencia: un espacio de libertad, fraternidad y trabajo interior en un mundo que los necesita tanto como siempre.
11. Cronología visual: los 50 hitos más importantes de la historia masónica
Los momentos clave de tres siglos de historia masónica, ordenados cronológicamente:
1390 Manuscrito Regius: el texto masónico más antiguo conocido.
1600 Primera mención documentada de un masón aceptado (no constructor) en Edimburgo.
1646 Elias Ashmole registra su iniciación masónica en Warrington, Inglaterra.
1717 Fundación de la primera Gran Logia del mundo en Londres.
1723 Publicación de las Constituciones de Anderson.
1728 Primera logia masónica en España peninsular, en Madrid.
1730 Primera logia en las colonias americanas (Filadelfia).
1733 Primera Gran Logia americana: Gran Logia de Massachusetts.
1738 Primera condena papal: bula In Eminenti de Clemente XII.
1752 George Washington es iniciado masón en Virginia.
1773 Fundación del Grand Orient de France.
1776 Declaración de Independencia de Estados Unidos. Varios firmantes son masones.
1778 Voltaire es iniciado masón en París, un mes antes de su muerte.
1782 Congreso de Wilhelmsbad: primer intento de unificación masónica internacional.
1784 Mozart es iniciado masón en Viena.
1789 Revolución Francesa. El lema Liberté, Égalité, Fraternité refleja los valores masónicos.
1803 Simón Bolívar es iniciado masón en Cádiz.
1812 Fundación de la Logia Lautaro en Buenos Aires por San Martín y Miranda.
1813 Unificación de las dos grandes logias inglesas: nace la Gran Logia Unida de Inglaterra.
1826 Affaire Morgan en Estados Unidos. Crisis antimasónica.
1848 La masonería apoya los movimientos liberales y nacionalistas europeos de las revoluciones del 48.
1867 Benito Juárez, masón y Gran Maestre, promulga las Leyes de Reforma en México.
1877 El Grand Orient de France elimina la obligatoriedad del G.A.D.U. Ruptura con la masonería anglosajona.
1895 José Martí organiza la guerra de independencia cubana desde su logia en Nueva York.
1901 Winston Churchill es iniciado masón en Londres.
1917 La Revolución Rusa. El bolchevismo, como el nazismo, considera a la masonería enemiga.
1925 Mussolini disuelve todas las logias masónicas italianas.
1933 Hitler disuelve las logias masónicas en Alemania. Comienza la persecución nazi.
1940 España franquista: Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo.
1945 Fin de la Segunda Guerra Mundial. Reconstrucción masónica en Europa occidental.
1979 Fundación de la Gran Logia de España, primera obediencia masónica española tras el franquismo.
1981 Escándalo de la logia P2 en Italia. Crisis de imagen masónica.
1989 Caída del Muro de Berlín. Las logias de Europa del Este reabren sus puertas.
1990s Resurgimiento masónico en la Europa poscomunista: Polonia, Hungría, República Checa.
2000s Crecimiento de la masonería femenina y mixta en España y Latinoamérica.
2010s Las obediencias masónicas adoptan internet y redes sociales para ganar visibilidad.
2026 La masonería sigue activa en más de 100 países, con entre 3 y 6 millones de miembros.
12. Historia de la masonería en España: resumen
La historia de la masonería en España merece un capítulo aparte por su intensidad y su importancia para comprender la historia política del país. Aquí presentamos un resumen;
1728 Primera logia española documentada en Madrid, bajo el patrocinio del duque de Wharton.
1814 Fernando VII prohíbe la masonería por primera vez en España.
1820–1823 Trienio Liberal: la masonería florece brevemente en España.
1868 La Gloriosa: la masonería reaparece con fuerza durante el Sexenio Democrático.
1874–1898 La masonería española tiene estrechos vínculos con los movimientos independentistas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
1923–1930 Dictadura de Primo de Rivera: persecución masónica moderada.
1931–1936 Segunda República: la masonería alcanza su máxima influencia en España.
1936–1939 Guerra Civil: la masonería es objetivo prioritario del bando franquista.
1940 Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo: ser masón es delito.
1940–1975 Exilio masónico: las logias españolas sobreviven en Francia y México.
1975–1979 Transición: reconstrucción de la masonería española.
1979 Fundación de la Gran Logia de España.
1982 Fundación del Gran Oriente Español.
Hoy La masonería opera libremente en España con logias en todas las comunidades autónomas.
13. Historia de la masonería en Latinoamérica: resumen
La masonería latinoamericana tiene una historia directamente ligada a los procesos de independencia y modernización del continente. Aquí presentamos los hitos principales.
1803 Simón Bolívar es iniciado masón en Cádiz.
1806 Francisco de Miranda intenta la primera independencia venezolana con apoyo de redes masónicas.
1812 Fundación de la Logia Lautaro en Buenos Aires por San Martín y Miranda.
1816 Independencia de Argentina. San Martín y O’Higgins, masones, son protagonistas.
1817 O’Higgins, masón, proclama la independencia de Chile.
1819 Bolívar funda la República de Colombia.
1821 Independencia de México. Iturbide y otros líderes independentistas son masones.
1826 Congreso de Panamá convocado por Bolívar: el primer intento de unión latinoamericana.
1867 Benito Juárez, masón y Gran Maestre, derrota el Imperio de Maximiliano y restaura la república.
1895 José Martí organiza la independencia cubana desde Nueva York.
1898 Cuba y Puerto Rico se independizan de España.
Siglo XX La masonería latinoamericana sigue activa, con períodos de persecución en las dictaduras militares del siglo XX.
Hoy México, Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela tienen algunas de las obediencias masónicas más activas del mundo hispanohablante.
Conclusión: una historia de libertad
Repasar la historia de la masonería es repasar la historia de la lucha por la libertad de pensamiento en Occidente. Donde la razón fue perseguida, la masonería también lo fue. Donde la democracia avanzó, la masonería a menudo fue parte del proceso.
No es una historia de conspiraciones ni de poderes ocultos. Es la historia de una fraternidad que encontró en el simbolismo de los constructores medievales una metáfora poderosa para hablar de lo más importante: cómo vivir bien, cómo tratar a los demás y cómo construir, con la misma paciencia y el mismo rigor con que se construye una catedral, una humanidad mejor.
Esa historia sigue escribiéndose hoy, en las logias de Madrid y de Ciudad de México, de Buenos Aires y de Lima. Tres siglos después de la taberna The Goose and Gridiron, el trabajo continúa.
«Nosotros no construimos para nosotros mismos; construimos para las generaciones que vendrán.» — Inscripción en una logia masónica del siglo XVIII
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