Historia de la Masonería en Colombia: Logias e Independencia

La masonería en Colombia ha sido uno de los motores intelectuales, políticos y sociales más influyentes —y a la vez malinterpretados— en la construcción de la República. Desde las tertulias clandestinas previas a la Independencia hasta la consolidación de las Grandes Logias contemporáneas, la orden de la escuadra y el compás ha dejado una huella profunda en las leyes, la educación laica y el devenir civil del país.

Este artículo ofrece un recorrido histórico riguroso, analítico y optimizado para comprender el verdadero papel de la masonería en el territorio colombiano.

1. Los Orígenes: Ilustración y la Semilla de la Emancipación

Contrario al mito popular, la masonería no llegó a la Nueva Granada como una organización rígidamente estructurada desde el primer momento. Su introducción fue sutil, ligada a la circulación de las ideas de la Ilustración europea, los Derechos del Hombre y el descontento de la élite criolla frente al monopolio de la Corona Española.

El rol precursor de Antonio Nariño

Antes de que existieran talleres regulares bajo patentes internacionales, la sociabilidad de corte masónico se manifestó en las «tertulias literarias». Hacia finales del siglo XVIII, Antonio Nariño —reconocido por traducir e imprimir clandestinamente la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793— lideraba en Bogotá la tertulia «El Arcano Sublime de la Filantropía». Aunque operaba principalmente como un espacio de debate político e intelectual, su estructura discreta, el uso de pseudónimos y la defensa irrestricta de la libertad humana sentaron las bases ideológicas que más tarde adoptarían las logias formales.

Las logias militares y la influencia ultramarina

Durante las guerras de independencia, el flujo de militares extranjeros y el regreso de criollos que habían sido iniciados en Europa (como en la famosa Gran Reunión Americana o Logia de los Caballeros Racionales fundada por Francisco de Miranda) aceleraron el establecimiento de la orden. El paso del ejército libertador y el contacto con la masonería de las Antillas (Jamaica, Santo Domingo) y de las flotas británicas facilitaron la aparición de los primeros cuerpos masónicos en suelo neogranadino.

2. El Siglo XIX: Entre el Poder Republicano y las Tensiones Doctrinarias

Con el nacimiento de la Gran Colombia y la posterior República de la Nueva Granada, la masonería se transformó en un eje central de sociabilidad para la clase dirigente. El debate ya no era cómo independizarse, sino cómo organizar el nuevo Estado.

Bolívar y Santander: Dos visiones encontradas

La relación de los padres de la patria con la masonería ilustra perfectamente las tensiones de la época:

  • Simón Bolívar: El Libertador fue iniciado en Europa (existen registros de su paso por la Logia San Alejandro de Escocia en París a comienzos del siglo XIX). Sin embargo, su relación con la orden en suelo americano fue ambivalente. Al notar que las logias se convertían en focos de fuerte debate político y oposición a sus tendencias centralistas o dictatoriales, emitió el famoso decreto de 1828 que prohibió las sociedades secretas en la Gran Colombia, afectando directamente los talleres masónicos.
  • Francisco de Paula Santander: Considerado el verdadero organizador de la masonería regular en el interior del país, Santander defendió los principios de legalidad, educación pública y separación de poderes. Alcanzó los máximos grados de la jerarquía masónica y bajo su amparo las logias florecieron como centros de promoción del constitucionalismo y las leyes.

La división geográfica y política: El Centro vs. La Costa

Hacia mediados del siglo XIX, la estructura masónica colombiana reflejó las tensiones políticas de la nación, dividiéndose en dos grandes corrientes:

  1. El Supremo Consejo de Cartagena (Fundado en 1833): Se consolidó como la potencia masónica del Caribe. La masonería costeña se caracterizó por ser más pragmática, comercial y, curiosamente, más tolerante con las estructuras locales. Logró aglutinar tanto a liberales como a conservadores moderados, influyendo de manera decisiva en la política portuaria y el desarrollo regional.
  2. El Gran Oriente del Centro (Bogotá): Impulsado con fuerza por figuras como el general Tomás Cipriano de Mosquera (quien llegó a fundar la «Orden Redentora y Gloriosa de Colombia» en la década de 1860). Esta vertiente estuvo profundamente ligada al liberalismo radical, el laicismo radical y las reformas estructurales del Estado, lo que generó choques directos con la Iglesia Católica.

Masonería y la Educación Laica: El caso de la Universidad Externado

Uno de los legados más tangibles del pensamiento masónico en el siglo XIX fue la defensa de la libertad de cátedra. Figuras de la talla de Rafael Uribe Uribe y Nicolás Pinzón Warlosten (ambos iniciados en la masonería bogotana en septiembre de 1880, según constan las actas conservadas por archivos históricos universitarios) promovieron una educación libre del control confesional. Pinzón Warlosten fundaría en 1886 la Universidad Externado de Colombia como respuesta directa al monopolio educativo impuesto por la Regeneración conservadora.

3. El Impacto de la Regeneración y el Siglo XX

La promulgación de la Constitución de 1886 bajo el liderazgo de Rafael Núñez —quien paradójicamente había tenido cercanía con sectores masónicos en el Caribe antes de alinearse con el proyecto confesional— cambió drásticamente el panorama. El Concordato con la Santa Sede devolvió a la Iglesia Católica el control de la educación y el registro civil, sumiendo a las logias en un periodo de repliegue y discreción extrema debido a la persecución ideológica.

Reorganización y territorialidad en el siglo XX

A medida que avanzaba el siglo XX, la masonería colombiana entendió la necesidad de descentralizarse para sobrevivir y operar eficientemente. De la hegemonía histórica de Cartagena y Bogotá se pasó a la creación de Grandes Logias regionales autónomas, garantizando una administración más cercana a la realidad de cada departamento:

  • Gran Logia de Colombia (con sede en Bogotá)
  • Gran Logia de los Andes (Bucaramanga)
  • Gran Logia del Norte de Colombia (Barranquilla)
  • Gran Logia Occidental de Colombia (Cali)

Estas potencias adoptaron los linderos tradicionales de la masonería regular internacional, enfocándose en la filantropía, el perfeccionamiento moral de sus miembros y el debate filosófico intra-muros, alejándose deliberadamente de la militancia partidista que había marcado el siglo anterior.

4. Filosofía, Símbolos y Mitos en el Contexto Colombiano

Gran parte del misticismo y la desconfianza que rodea a la orden en Colombia se debe al choque cultural con una tradición mayoritariamente conservadora y clerical. Sin embargo, los principios fundamentales de la orden siguen la corriente universal:

  • El Gran Arquitecto del Universo (G.A.D.U.): Lejos de las acusaciones de ateísmo o satanismo propiciadas por sectores radicales decimonónicos, la masonería regular exige a sus miembros la creencia en un Principio Superior, denominado G.A.D.U., respetando la libertad de culto de cada integrante (ya sea católico, protestante, judío o deísta).
  • Herramientas de construcción como guías éticas: La escuadra (la rectitud en las acciones), el compás (la moderación en los deseos y el respeto al prójimo) y el nivel (la igualdad esencial de los seres humanos) son explicados en las logias colombianas bajo un enfoque cívico y de superación personal.

5. Personajes Clave de la Masonería Colombiana

La lista de ciudadanos destacados que han pertenecido a la orden abarca presidentes, literatos, científicos y educadores. Entre los más notorios se encuentran:

Masón DestacadoCampo de InfluenciaAporte Principal
Antonio NariñoIndependencia / PeriodismoTraducción de los Derechos del Hombre, tertulias pre-revolucionarias.
Francisco de P. SantanderPolítica / LeyesConsolidación de la educación pública y la estructura republicana.
Tomás Cipriano de MosqueraMilitar / PolíticaImpulsor de reformas laicas y estructuración de logias en el centro del país.
Rafael Uribe UribeMilitar / PensamientoDefensor de los derechos laborales, el cooperativismo y la modernización agraria.
Dámaso ZapataEducaciónDirector de Instrucción Pública, clave en las reformas educativas del siglo XIX.

6. La Masonería Colombiana en la Actualidad

Hoy en día, la masonería en Colombia opera de manera completamente legal y transparente. Sus sedes, como la Mansión Kopp en Bogotá (Sede de la Gran Logia de Colombia), son reconocidas por su valor arquitectónico e histórico.

La orden ha transitado de la discreción defensiva del siglo pasado a una apertura moderada, participando en foros académicos, manteniendo bibliotecas públicas y archivos históricos abiertos a investigadores, y sosteniendo fundaciones de beneficencia social. Su enfoque actual se centra en formar líderes ciudadanos capaces de aportar al desarrollo ético, científico y cultural del país bajo la eterna divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

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